Miradas contemporáneas de la fotografía directa - José Leonardo Guaglianone

Asistente curatorial – Dirección de Artes Visuales, Fundación Celarg

 

 

Con el objetivo de abrir nuevos espacios para las propuestas del arte contemporáneo que problematizan y reflexionan en torno a sus propias sintaxis, contextos y lugares de enunciación, la Dirección de Artes Visuales exhibe con particular interés este proyecto colectivo constituido por la obra fotográfica de tres brasileños vinculados por una poética en común. Una concepción estética de la imagen que los aglutina a un tiempo que revela y desgrana su diversidad de perspectivas para la mirada. Una mirada que se proyecta cazadora, fotografía directa. Grafía de la luz que, mediante la búsqueda de sentido social para la imagen contemporánea, sirve de marco cotidiano: espejo de una sensibilidad interior y ventana abierta hacia lo urbano. Escapatorias, por parte de los tres, a una visión estereotipada en fotografía, de lo urbano como caos invariable; rescatando conceptualmente el valor estético y simbólico de lo aparentemente inútil, para tornarlo útil, de lo cotidiano, para devenir eterno, y de la soledad, resuelta como espacio de los afectos.

Las propuestas visuales de estos tres fotógrafos resultan escapes, de forma y de concepto, que abordan la redimensión de lo cotidiano, de lo urbano y de lo fotográfico como una totalidad experimental. Pliegues poéticos de una narratividad de la imagen que apunta a manifestarse de maneras distintas -y muy personales en cada caso-, formalmente, por medio del ensayo fotográfico o de la serie, del relato asociativo o de la variación sobre un tema.

Bajo el título de Cosas que no tienen nombre se nos muestra la fotografía a color de Felipe Prando, representada por esta serie que desarrolla variaciones de un mismo “tema”, aunque los objetos y paisajes retratados signifiquen (o construyan sentido) precisamente a partir de su particularidad y extrañeza. El tema halla su variación obsesiva desarticulándose en una diversidad de olvidos, de una mirada sorprendida ante el desatino de lo social, en un encuadre. Olvidos colectivos, que de una manera individual, personal, se juntan para la reconquista simbólica y semántica de una memoria urbana, una fragmentaria conciencia del olvido.

En Espacios de afecto, Milla Jung se interesa por un recorrido fotográfico constructivo en su ordenación de la mirada. Un ensayo conceptual constituido a partir de la doble simetría de una narrativa onírica de lo cotidiano, valiéndose del paisaje natural como escenario de los afectos simples. Hay simetría en el ordenamiento narrativo de las fotos de cada conjunto, en particular, y simetría de contraste de luz entre ambos conjuntos de obras. En el caso del grupo, en donde predomina el blanco, se aprecia la ensayística de una simetría narrativa entre los espacios del afecto filial, paternal, de la pareja y, finalmente, de la soledad y el amor propio. Por contraste, en el caso del grupo donde predomina el negro, se concibe una correspondencia simétrica con el conjunto anterior a partir de los afectos de pareja (animal y humana) en su ritual de apareamiento. La simetría de los afectos solitarios, en los extremos, es compensada en el mero centro por el espacio primigenio de los afectos familiares. Hecho un ovillo, el perro de la foto aparte, de este ensayo en blanco y negro, sirve de piedra de equilibrio entre ambas miradas simétricas y complementarias de un espacio afectivo de la imagen resemantizada.

Por su parte, Anuschka Reichmann Lemos en Noches sordas rescata la noción del registro instantáneo para crear una narrativa sobre los espacios nocturnos, desde una perspectiva poética. Este ensayo fotográfico a color combina las atmósferas difusas, la abstracción fotográfica y las figuras aisladas como una redimensión del enfrentamiento romántico, otrora pictórico, de los sujetos a la naturaleza. Se trataría de un ensayo fotográfico, al igual que en el caso de Jung, y no de una serie (variación sobre un tema) como en el caso de Prando, precisamente, debido a la narratividad indisoluble que, en el ordenamiento conceptual de tales imágenes, permite evocaciones poéticas de una fotografía directa. Cazadora de una espontaneidad recontextualizada y resemantizada, vinculada en este caso a la faceta nocturna de lo urbano, visto desde esta otra mirada ante la naturaleza, la caminata, las figuras, la compañía, la noche.
El aporte estético de estas Escapatorias supone una alternativa problematizada a las predilecciones visuales de un campo fotográfico, artístico y masivo que en la actualidad apunta hacia la banalización por saturación de la imagen violenta, o grotesca, como única forma poética de expresividad o denuncia de lo urbano-social.

Escapatorias
Fundación CELARG, Caracas, Venezuela, Maio de 2008

 

   
   
   
 
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